¿Cómo hacer un presupuesto familiar?

¿Cómo hacer un presupuesto familiar?
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Llevar un diario económico lo más realista y detallado posible nos brindará la posibilidad de tomar decisiones financieras más acertadas que repercutirán de forma favorable en el presupuesto familiar y en el incremento del ahorro.

Resumen del contenido

  1. Los ingresos
  2. Los gastos
  3. Cómo sacar conclusiones
  4. Seguir el método 50/30
  5. Ahorrar por una jubilación tranquila

El primer paso es elegir el soporte en el que vamos a realizar nuestro presupuesto: un cuaderno, una aplicación, una hoja de cálculo como Excel… aunque parezca una decisión trivial no lo es tanto, ya que la efectividad de nuestro presupuesto dependerá del grado de exhaustividad con que lo completemos. Si nos supone mucho esfuerzo encender el ordenador cada vez que haya que rellenar un dato, acabaremos por no hacerlo. Por lo tanto, elegiremos el medio que nos resulte más cómodo y sencillo.

Es importante marcarse una meta u objetivo acompañada de un plazo realista para su cumplimiento: hacer un viaje, pagar una deuda, comprar algo determinado… Recordar el motivo por el que queremos ahorrar nos mantendrá motivados a la hora de hacer nuestro presupuesto.

Dado que la inmensa mayoría de pagos de facturas o de ingresos se realizan cada treinta días, conviene tener una vista mensual de nuestros presupuestos. Los planteamientos anuales o trimestrales son difíciles de valorar, y los inferiores a un mes son casi imposibles de medir. A partir de ahí, organizaremos nuestros ingresos y gastos en base a varias categorías.

Los ingresos

Ten en cuenta tu situación financiera actual. Contabiliza el ahorro del que dispones (si es que lo tienes) y detalla los ingresos mensuales y puntuales, por muy insignificantes que te parezcan.

Debes diferenciar entre ingresos fijos (sueldo neto mensual) e ingresos variables (horas extras, comisiones, premios, regalos, inversiones, otros trabajos puntuales, colaboraciones, etc.). Esto te permitirá tener una idea más acertada de cuánto dinero entra en tu casa y cuándo.

Los gastos

Aquí está el grueso de toda la planificación por lo que deberás poner especial atención en su planteamiento y dedicar el tiempo necesario para establecer las categorías pertinentes.

A parte de las básicas, ten en cuenta que puedes (y debes) incluir todas aquellas que se ajusten a ti. Cada persona es un mundo, y aquello a lo que destina sus ingresos también. Si eres un amante de las motos, tienes que incluir las categorías que respondan a este criterio, como gasolina, reparaciones, accesorios, viajes, revisiones, etc.

Básicamente, en tu presupuesto familiar deben figurar gastos fijos (hipoteca, facturas, comunidad, teléfono, seguros…) y variables (seguros anuales, una escapada, un regalo de cumpleaños…). A partir de aquí, distribuye los gastos según te convenga: alimentación, pago de facturas, alquiler, hipoteca, reformas, transporte, medicamentos, productos de higiene, ropa, ocio, etc.

Cómo sacar conclusiones

Cuando lleves un tiempo con tu planificación, tendrás la suficiente información como para tomar decisiones importantes que te ayuden a reducir gastos. Te darás cuenta de qué categorías no puedes eliminar, pero sí puedes abaratar, como por ejemplo en comida si atiendes más a las ofertas, o en trasporte si decides hacer un trayecto andando en lugar de coger el autobús.

También sabrás qué gastos son innecesarios y por tanto los puedes eliminar. Se trata de ir adaptando la economía familiar en base a la fotografía global que tenemos de ella gracias al presupuesto familiar.

Seguir el método 50/30

Para calcular el margen que tienes para cada tipo de gastos puedes basarte en el método 50/30, una regla cada vez más extendida que permite planificar nuestra futura solvencia atendiendo a tres porcentajes: 50, 20 y 30 por ciento.

  • 50% es la cantidad de tu sueldo que debes dedicar a tus gastos ineludibles: la hipoteca, las facturas, la comida… etc.
  • 20% es la parte de tu sueldo destinada al ahorro. Si tienes un imprevisto como una reforma, un cambio en el seno familiar, una posible deuda, etc, este colchón económico será tu salvación. Además, cuando llegue el momento de la jubilación, agradecerás el haber ahorrado una importante suma a través de este método.
  • 30%, para tus gastos personales. Si compras ropa, consumes ocio o quieres hacer un viaje, no debes superar este porcentaje para mantenerte dentro de los límites aconsejables.

Ahorrar por una jubilación tranquila

Según las previsiones del INE, dentro de cincuenta años, un tercio de la población será mayor de 65 años. La pirámide poblacional se invierte, lo que crea la duda razonable de si nuestras pensiones del futuro nos permitirán o no vivir acorde a las expectativas. Por este motivo, los expertos aconsejan planificar el ahorro desde los 30 años y no dejarlo para más adelante. Además, disponer del Plan de Pensiones MAPFRE permite ahorrar de una forma totalmente flexible, ya que se ajusta a cualquier perfil para proporcionar la mayor rentabilidad.

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