La poinsettia (o Flor de Pascua) vuelve a casa por Navidad, pero no lo hace sola. Con ella, un arsenal de plantas cada vez más variadas inunda la decoración de casas, calles, o iglesias en estos días tan señalados. La principal característica de estas plantas navideñas por excelencia es el colorido, en el que destaca el blanco, rojo y el verde, los más afines a estas fiestas. Descubre las plantas más tradicionales y súmate a la decoración eco también por Navidad.
El abeto nórdico

A pesar de que en Palestina, el lugar en el que nació Jesús, no hay abetos, éstos –curiosamente- se han convertido en el icono indiscutible de las Navidades. En realidad, es una tradición importada de noruega que se ha extendido a todos los rincones del mundo. Tras un cruento incendio en uno de sus bosques y que tan solo dejó en pie un abeto rojo, los habitantes de la zona, lejos de entristecerse por los hechos, lo tomaron como un milagro. Adornaron su árbol ahora solitario y bailaron alrededor de él durante toda la noche. Este ritual fue calando poco a poco entre los países vecinos hasta que dio el salto a Norte América. Desde allí, ayudado por el cine, el abeto se ha convertido en el símbolo más destacado de estas fechas.
El original en realidad no es un abeto. Se trata de la pícea común, una conífera de la familia de las pináceas, aunque popularmente se la conoce como falso abeto o abeto rojo (debido al color pardorrojizo de su tronco). Posee una copa piramidal, muy regular, y sus ramas crecen horizontalmente, excepto en la zona alta, en que se disponen de forma ascendente.
El musgo de Navidad

La variedad que se utiliza en estas fechas se la conoce precisamente como musgo de Navidad. De aspecto esponjoso y texturizado, esta planta acuática perteneciente a la familia de las hypnaceaes, puede crecer de manera libre, flotante o anclada a una roca o tronco.
La característica que lo hace único es la forma de árbol de Navidad que adquieren sus hojas.
Es el complemento ideal para decorar belenes y hacerlos más realistas. Sin embargo, existe una gran controversia sobre su uso, ya que los musgos y líquenes son organismos capaces de formar suelos en un lento proceso que puede llevar cientos de años. Una actividad sin la cual se aceleraría la erosión del planeta de forma preocupante. Por este motivo, en muchas regiones está prohibido arrancarlos. Como alternativa, se puede usar serrín, barro, arena, etc. Elementos con los que también se puede recrear de forma muy fidedigna el paisaje donde nació Jesucristo sin dañar el ecosistema.
Acebo

Sus frutos rojos son el mejor reclamo para hacer del acebo una planta navideña por excelencia. Son llamativos, vibrantes… y altamente tóxicos. La ingesta de tan solo tres bayas podría acarrear problemas gastrointestinales graves. Si se supera la veintena, el desenlace puede ser fatal, por lo que conviene extremar las precauciones cuando en la casa haya animales o niños.
Además de por sus frutos, este árbol de crecimiento lento (puede llegar a los diez metros de altura) y porte piramidal, destaca por la forma de sus hojas de borde espinoso. Debido al éxito que alcanzó años atrás como ornamento navideño, es una especie que se encuentra en peligro de extinción, por lo que solo se puede adquirir a través de viveros o invernaderos.
Una buena alternativa al acebo es el rusco: muy similar al primero pero bastante menos peligroso. Cuenta también con unas bayas brillantes y rojas, aunque sus hojas carecen del característico borde espinoso.
Flor de Pascua

La poinsettia o Flor de Pascua es la reina de las plantas navideñas. Se caracteriza por sus grandes brácteas rojas de textura aterciopelada. Aunque podemos encontrarla en infinidad de colores, las más usadas son las rojas por el significado navideño que entraña.
En realidad se trata de un arbusto que ha sido tratado para reducir su tamaño y que encaje a la perfección en las decoraciones dentro de las casas. Pero, al igual que pasaba con el acebo, la poinsettia es tóxica para el ser humano. Si se rompe una de sus ramas y tocamos la savia, seguramente tengamos una reacción alérgica, que será más grave si entra en contacto con los ojos. Recuerda que el para estos casos cuentas también con el servicio de asistencia médica del Seguro de MAPFRE Salud.
Muérdago

Dicta la tradición que si una pareja pasa por debajo de esta planta debe darse un beso, y la felicidad colmará sus vidas para siempre, tal y como nos recuerda el villancico Holly Jolly Christmas. Es por esto que se suele colocar sobre las puertas, para “obligar” a los que por allí entren a cumplir con la tradición.
Al margen de esta bella historia, lo cierto es que el muérdago es una planta semi-parásita que se alimenta de la savia elaborada de pinos, manzanos o álamos. Presenta unas hojas de color amarillo verdoso y bayas pequeñas, que son verdes cuando están inmaduras y después se tornan de color blanco o amarillo traslúcido.
Al no disponer de raíces, conviene humedecer las ramas con agua tibia pulverizada, varias veces al día.
Cactus de Navidad

Su tradición ornamental llegó, como no, de Estados Unidos hace algunos años y ya se ha convertido en un imprescindible de estas fiestas. Para ellos es el Thanksgiving Cactus (cactus de acción de gracias), pero para nosotros es el cactus de Navidad. En lugar de hojas, presenta una serie de troncos clorofilados de los que surgen flores estrelladas, habitualmente rojas. Incluso sin flores, este cactus posee una belleza única muy decorativa.
Rosa de Navidad

Cuenta la tradición que esta flor brotó de las lágrimas de una niña que no tenía ningún presente con el que adorar al niño Jesús. Pero, más allá de la leyenda, su belleza es tan real como impactante. Esta espectacular planta cuenta con un cogollo de hojas coriáceas de un verde más oscuro que la vegetación de base. Pero es con la floración cuando se convierte en protagonista absoluta del entorno. Estas flores –de gran tamaño y en color blanco o rosado- emergen de la nieve sin dificultad.